La
estimulación multisensorial permite al infante gozar de experiencias lúdicas y
perceptivas de forma creativa y enriquecedora para potenciar el conocimiento de
sí mismo y del medio que le rodea.
La
estimulación de los sentidos contribuye de forma positiva en el fortalecimiento
del aprendizaje, la relación con el entorno y la compresión del mundo exterior, por
medio de estímulos variados y actividades.
Desde la experiencia de estímulos sensoriales el infante percibe nuevas texturas, tamaños, formas y colores, provocando el sentido de exploración, movimiento, interacción y comunicación, lo cual le enseña al infante a aceptar estímulos constantes provenientes de su entorno de socialización.
Así también, beneficia
el desarrollo emocional y cognitivo de los infantes con la utilización de
elementos lúdicos que generan aprendizajes significativos. Según Culqui y
Mendoza (2017) “Esto produce un mayor desarrollo de sus capacidades cognitivas
y psicomotrices. Para ello se recurre a actividades lúdicas para atraer la
atención del bebé hacia uno de sus sentidos o varios a la vez” (p. 4).
Imagen
4.
Fuente:
Vecteezy (s.f).

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